La carrera de la muerte (por rol) del año 3000

miércoles, mayo 07, 2014
El problema de trabajar en una cadena de montaje es que al final acabas queriendo vivir como en una cadena de montaje.

Os pongo en antecedentes. Hasta octubre del año pasado yo trabajaba de teleoperador para ONO, esto es, un trabajo de cadena de montaje: descolgar, atender, resolver, colgar. Metódico, repetitivo y poco dado a experimentos pero que me permitía tener más tiempo libre. Podía leer entre llamadas o si la llamada era muy larga, escribir y sabía que a las 22h acababa mi turno, colgaba el teléfono y me iba.

En octubre me proponen pasar a un nuevo proyecto de Vodafone para el despliegue de fibra óptica. Me han seleccionado por múltiples razones, a saber: informes favorables, mi horario actual (6 horas, pedí una reducción de jornada para estudios hacía 4 años y se negaban a volver a aumentarmela una vez acabados) y recomendaciones del que me haya visto trabajar todo este tiempo. Me proponen mejores condiciones, aumento de jornada, un ascenso y estar en primera línea de un proyecto que va para largo.

A cambio, tenéis que apechugar. Y vaya si apechugamos.



Hemos pasado del metodismo a la recopilación extrema de datos. Lo que antes era descolgar-atender-colgar ahora implica mil registros, procedimientos, gente muy importante mirando lo que haces continuamente y por supuesto, quedarte hasta la hora que sea necesario para acabar los informes. Puedo contar con los dedos de las manos los días que he salido a mi hora, y son más habituales mis llamadas 20 minutos antes de una cita pidiendo disculpas porque me voy a retrasar y no sé cuanto porque aquí hay faena para parar un tren. Y olvídate de las vacaciones porque hay mucha faena y el überjefe no considera necesario contratar a gente. Y necesitamos que vengas en Semana Santa. That's life, kid.

A cambio tiene sus cosas buenas: es un cambio motivador, me gusta esa responsabilidad, soy de los veteranos y los más novatos tienen a preguntarme... He ganado en calidad de vida. Y estoy contento porque todos trabajamos igual, todos nos quedamos hasta tarde si es necesario y todos sacamos la faena adelante. Yo puedo quedarme una hora más si es necesario, pero mi jefe se habrá quedado dos horas más. Y el buen rollo impera, porque sabemos que sin buen rollo todo se iría a la mierda rápido. Además, ya me han hecho oficial que me devuelven a 8 horas, después de pedirlo todos los meses durante 4 años.

Quiero pensar que todo esto lo he conseguido a base de hacer lo único que sé hacer bien, lo que mejor se me da: trabajar.

Y mientras tanto, el rol seguía ahí como un hobby y una válvula de escape. Pero el rol también era una responsabilidad para mi, por mi cargo en la asociación y por la cantidad de faena que conllevaba eso. Yo ya hacía cosas antes de ser presidente, y al pasar a presidente me tuve que hacer cargo de lo que hacía yo más de lo que hacía él, sin prácticamente ayuda hasta hace poco.

Sumad uno más uno e imaginad.

Tanto agobio al final ha provocado dos cosas. La primera, que el rol haya pasado de diversión a obligación. Leer, escribir, tratar de crear una partida, personajes, todo eso son cosas que he pasado a hacer contrarreloj, intentando encajarlas entre el tiempo de descansar, el tiempo de ser amo de casa y el trabajo, y al final de tanto forzar han pasado a ser una cosa que tengo que hacer. No algo que haga porque quiera. Todo eso ha ocupado el tiempo de hacer otras cosas para desconectar, porque lees con la meta de dirigir, y escribes y preparas partidas con la meta de dirigir, y cuando se acerca la fecha te das cuenta de que vas de culo y no sabes si lo que vas a dirigir va a ser veneno o canela, pero huele a veneno que tira para atrás.

Llegas por la noche y te pones a tratar de leer y escribir. Te levantas por la mañana, café y al PC a ver si escribes algo. Y te das cuenta de que estás pasando más rato haciendo otras cosas que leyendo o escribiendo porque no has desconectado ni un minuto.

El segundo tema es que, gracias a todo este agobio, lo he acabado pagando con mis amigos más cercanos. Y eso nunca debería de ser. Al que le haya podido enfadar, lo siento muchísimo.

Así que, este es el primer paso de un proceso de desintoxicación rolera. Un periodo en el que no leer rol, ni sobre rol, ni jugar, ni dirigir, ni comentar, un tiempo en el que desahogarte de la contrarreloj y dedicarme a descansar, ver series, leer libros y desconectar. Dedicar tiempo a decorar mi casa, a mi gato (coming soon) y darme un descanso. Y a los míos, darles un descanso de mi que falta les hace. 

Cuando vuelva a encontrarle las ganas volveré.

P.D.: sin mi hermano, mi novia y los que han querido apoyarme esto habría tenido un final peor, así que a todos ellos mil gracias.
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