Fundido en blanco, negras mueven y ganan

lunes, junio 12, 2017
Advertencia: esta entrada contiene ligeros spoilers sobre Fundido en blanco, necesarios para poder analizarlos como obra. 



Admito que esperaba Fundido en blanco como agua de mayo, más que nada por la esperanza de poder tener un suplemento que estuviera a la altura de Cultos Innombrables, y por encontrar otra pieza para encajar en el puzzle universal de "por qué debemos jugar con los malos". Ya decíamos aquí que Cultos Innombrables se movía en la ambición y las zonas grises para hacer de la adoración a dioses exteriores una manera coherente de mover a los personajes, y trayendo Fundido en blanco un culto de ejemplo esperaba que una ampliación de esto: motivaciones para querer cruzar esa línea.

Fundido en blanco no trae nada de eso.

Ha habido mucho movimiento alrededor de este producto, desde el hype hasta la petición de canonización de sus autores. He llegado a leer a gente pidiendo un inexistente premio de juego del año (como nos faltan unos Poliedro para pegarnos de nuevo) para este suplemento, que habla de la infame y caníbal familia White, sus allegados más cercanos y sus andanzas. Este modulo sigue siendo tan hijo de su tiempo como lo fue el básico, pero cae en varios socavones de los que se levanta perdiendo piezas por el camino.

Vida y milagros de los White


La familia White es el pilar central del libro, y su concepción cubre varios de los estereotipos del cine de terror, bebiendo sobre todo de dos obras como La Matanza de Texas y Las colinas tienen ojos. Tenemos al líder, postrado en la cama y asaltado por sueños del dios al que adora y que mueve los hilos; al hijo mayor que disfrazado de figura de autoridad hace de relaciones públicas (el mismo papel que hacía R. Lee Ermey en La Matanza de Texas), el hijo mediano psicópata (un Joker de bolsillo que resulta interesante por su relación simbólica con la muerte dadora de vida), el pequeño degenerado, una prisionera fuera de la realidad (que el libro representa de manera acertada como una Alicia más cercana al Alice Madness de American McGee) y el Leatherface necesario.

Fundido en blanco está muy bien escrito. Sus personajes están bien definidos, aunque sea a base de retazos de otras obras, y su galería de secundarios es inmensa, con una mención especial a esa mujer capaz de parir engendros según su estado de ánimo. Pero hay un exceso de celo de los autores hacia sus criaturas que coloca a los jugadores en una situación de desventaja, como si el propio libro hiciese "trampa": la familia caníbal está bien organizada, vive en una granja capaz de trasladarse en el tiempo y el espacio para no ser encontrada, les da bonificadores de resistencia al daño, un vínculo telepático, tienen un shoggoth en el trastero y una entidad viviendo en el jardín rodeada de un ejército de escorpiones, amen de una red de túneles con gouls albinos.

Se nota un amor por sus personajes entendible en una obra más contemplativa, pero que no se ajusta a la interactividad del juego de rol. Los White y su entorno son muy disfrutables para ser leídos, pero a la hora de ser jugados no dejan de ser los elementos secundarios de una trama en la que los jugadores tomarán el papel activo, y de hecho su peso en dos de las aventuras (Aguijón en la retina y Simiente negra cae al pozo) no pasa de ser apenas presencial, descargándolo en la segunda aventura que da nombre al suplemento y que se apoya magistralmente en sus secundarios, dejando a la familia para el final.

Esto acompaña toda la obra en si por la profundidad del contexto y por lo bien escrito que está, pero en ciertos momentos es una película en la que el entorno y los secundarios toman más relevancia que los jugadores, que no pueden evitar ser marionetas que van de aquí para allá buscando respuestas. Se nota también en la cantidad de referencias, cercana casi al namedropping y buscando su entidad y la complicidad con el lector a base de sostenerse en otros medios: las ya dichas La matanza de Texas y Las colinas tienen ojos, los crímenes de la familia Manson, Begotten, Saw, la serie de Hannibal, The Blair Witch Project, ilustraciones en las que claramente podemos reconocer a gente de la talla de Alan Moore, Sheri Moon Zombie, Danny Glover...

Todo está pensado para sonar innovador y a la vez familiar. Todas las referencias son fáciles captar y poco profundas, tanto que a veces da la sensación de que podrían haber salido de una sesión de brainstorming.

La forma vence al fondo


Repito: está escrito de maravilla. Se nota no solo el amor que digo arriba, sino también una forma de escribir muy buena, centrada en las descripciones y con la suficiente capacidad para impresionar, siendo capaz de tener una segunda maravillosa que explora el género del found footage de una manera sublime, o una tercera aventura en la que juega con la narración de la acción en paralelo. Es un estilo muy bueno, posiblemente lo que le de más valor al libro; por momentos tal y como está escrito acongoja. Eso es algo muy difícil de lograr y que han conseguido, por lo que no podemos quitar un ápice de mérito a los autores; la descripción del entorno, árido y con la pulsión del mal cercano, y de las macabras andanzas de los White consiguen que como lector me sienta abrumado, pero este no es mi suplemento de Cultos Innombrables.

De hecho Fundido en blanco podría incluso no ser parte de su juego base. Las referencias a la mitología de Lovecraft son cuasi nulas, ni siquiera la entidad detrás de todo esto es una de las conocidas sino que han optado por echar mano de la imaginación e inventarse a Seyg Okadeya, un ser venido a la manera de El color que cayó del espacio y que se dedica a manipular a los White como si de un Cthulhu de secano se tratara. Puede que estas dos sean las referencias más cercanas a los Mitos, pero son tan perfectamente extraíbles que convierten a este suplemento en una demostración de cómo escribir bien pero no ahondar en lo que se habla. Su tercera aventura es la muestra más plausible de esto: en manos de un DM hábil podrían diseccionarse los pocos hilos que la unen a Los Mitos y se quedaría una aventura de horror mucho más convencional de lo que es.

Uno de los pocos ejemplos de que la forma es impecable, pero el fondo es fallido. Los White son unos personajes bien definidos que apenas tienen relevancia en su propio módulo. Es su submundo, su entorno, la granja y sus familiares perdidos los que hacen a Fundido en blanco un módulo que agradezco como lector pero que en un análisis sincero se convierte en una obra aplastada por su propia intención.

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