Manifiesto, comunidad e identidad rolera

martes, noviembre 07, 2017


Antes de nada, una consideración: este post y este esbozo de manifiesto no está escrito para vosotros. Si os consideráis parte activa de la comunidad este no es vuestro texto, pero es que lo he escrito para mi; lo he puesto en negro sobre blanco porque tengo un montón de ideas desordenadas a raíz, una vez más, de mis encontronazos éticos con el sentimiento de "comunidad rolera" y de mi descontento. Todo lo que se derive de aquí no es más que opinión, sensación y diagnóstico mío basados en mi punto de vista y mi experiencia.

Identidad. Uno puede jugar a rol y no sentirse rolero. De hecho lo primero no lleva automáticamente a lo segundo, aunque esto es algo que en un contexto de videojuegos se explica mucho mejor en estos artículos escritos por Daniel Muriel para Anaitgames, unos en los que se trata al videojuego desde un punto de vista sociológico. En un momento dado según varias entrevistas a jugadores de videojuegos se ve algo que me parece curioso: una mujer no se considera a si misma gamer, su novio no la considera gamer porque juega a pocos videojuegos pero su hermana si la considera gamer porque juega a videojuegos, algo que ella no hace.

La identificación no crea comunidad. Juego a rol con gente que conoce la existencia de "comunidades" y gente que no, o que si pero no muestra interés porque para ellos lo divertido es la partida, gente que no compra rol habitualmente pero disfruta del juego. Para ellos la comunidad es nuestra mesa y nuestras charlas, las partidas que juguemos, la experiencia de jugar, y esa comunidad es extensible a cada mesa y a cada partida que jueguen en un ciclo de creación-destrucción. Con esto a donde quiero llegar (en un ejercicio de clarificar mis pensamientos) es que jugar a rol no te convierte en un rolero, ni en parte de una comunidad.

Identidad y comunidad. Uno se identifica con una comunidad en tanto en cuanto se identifique con sus acciones. Ese sentimiento arraiga fuerte. Si encima uno tiene suerte de conocer gente con la que hace buenas migas, si nos sentimos identificados con lo que otros crean y aportan ese sentimiento es muy fuerte, tanto como para a veces ignorar los sucesos negativos; cuesta mucho ser crítico con un grupo del que uno forma parte, por lo que a veces es más fácil caer en una falacia y pensar que "eso no puede estar pasando en mi comunidad". 

Como siempre, es ilógico trasladar mi sentimiento a toda una comunidad. Yo me sentí muy identificado con la comunidad rolera de G+, hice muy buenas migas con gente con la que me siento muy a a gusto hablando actualmente, y quizá por sentirme tan identificado me han dolido tanto las afrentas propias como las ajenas, porque pensaba que una comunidad con la que estaba tan contento no era capaz de ciertas cosas. También he visto gente a la que le he tenido una muy alta estima abandonar por el ambiente, me he sentido insultado y he abandonado debates al ver que la dirección a la que iban era una muy mala.

También sé que en parte es culpa mía. En un momento dado me di cuenta de que tenía ciertos comportamientos tóxicos que estaban causándome problemas a mi y a los que tenía cerca mío. Darte cuenta de esto y pedir ayuda es quizá una de las peores experiencias que se puede tener. Por eso este post no es tanto para vosotros sino para mi y por eso no es perfecto, porque al igual que cualquier otra opinión de la comunidad está supeditada por la experiencia personal.

Identidad, comunidad y manifiesto. En 2002 Greg Graffin, profesor de ciencias naturales y líder de Bad Religion, escribió el "Manifiesto Punk" en el que reivindicaba el papel en el mundo de la música en un momento en el que el género se asociaba frecuentemente con drogas y peleas. Es un texto escrito más por un profesor que por un frontman en el que habla de su experiencia, de la naturaleza, de marketing y de qué es el punk, y no está pensado para sentar cátedra sino para desde su experiencia y conocimiento aportar algo bueno.

Siempre ha estado en mi naturaleza desvalorar los aspectos ligeros y de moda que impulsivamente las personas asocian con el Punk, porque el Punk es mucho más que eso. Estos elementos son triviales al compararlos con el valor de la experiencia humana que comparten todos los punks.

No soy capaz de plantear un manifiesto rolero (en minúsculas ya que ahora mismo no es nada) con una intención de sentar unas bases. Creo que, más allá de otros pensamientos, el juego de rol va más allá de la mesa por su capacidad de inspirar imaginaciones y de la mesa de juego; también creo que un manifiesto debería ser firmado por alguien con mucho más peso que yo y que debería hacer por abarcar al mayor número de gente posible.

Por eso sé que un día lo escribiré. Hoy sólo se me ocurre pensar en cómo volver a ser parte de esa comunidad y como luchar contra los elementos tóxicos sin ser parte de ellos. Y para eso lo mejor es seguir trabajando y jugando como cada día pero esforzándose por mejorar, y esperar que a alguien le inspire.

Si has llegado hasta aquí, gracias. Es momento de seguir trabajando; me decía José Viruete en la entrevista que le hice no hace mucho que esa década de diferencia entre el lanzamiento de D&D y la llegada a España era diferencial a la hora de ver cómo valoramos el juego de rol aquí y allí. No podemos adelantar el reloj 10 años, pero sí podemos esforzarnos en que esa distancia se reduzca.
Trabajemos en ello juntos.

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