A de Aboleth

martes, enero 09, 2018


A veces uno imita lo que le gusta. Esto es un concepto que he leído varias veces y que yo mismo me cuestiono: cuánto de lo que hago es mío propio y cuanto es un reflejo de aquella gente como la que quiero ser; uno no aprende a escribir únicamente escribiendo, también hay que fijarse en los referentes que cada uno tiene, y últimamente para mi uno de ellos es The Angry DM, que me ganó con este post sobre mímicos que es sencillamente maravilloso, una deconstrucción de una criatura en conceptos y cómo jugar con ellos.

No creo que llegue su nivel en la vida pero nos hemos planteado el escribir posts así, hablando de criaturas y mezclándolas con conceptos, filosofía... Posts en los que sencillamente nos dejemos llevar. Así que agarraos, coged algo de beber y veniros con nosotros a este viaje al fondo del mar. Vamos a ver hasta donde llegamos. Os prometemos un buen rato, uno en el que vamos a divagar muy fuerte.

Los aboleth. Os juro que no habría elegido estos monstruos de no ser porque son clásicos, empiezan con A y quería empezar con algo poco habitual. Los aboleth son criaturas infrautilizadas porque nosotros como directores tenemos la tendencia natural y nada reprochable de que todas nuestras partidas han de empezar sobre tierra firme, por lo que difícilmente se usan y acaban quedando como objeto de estudio de blogueros como nosotros. A lo que vamos, en la descripción clásica del aboleth se menciona:

  • Que son aberraciones. De hecho tienen partes mezcladas de varias especies como ánguilas, pulpos, medusas...
  • Que son inteligentes, tanto como para haber gobernado antes de que las primeras especies afloraran sobre la faz de la tierra.
  • Que son crueles, teniendo cohortes de esclavos y métodos que recuerdan a los de los ilícidos con los que también comparten sus poderes psiónicos.
  • Que son inmortales en cuanto al paso del tiempo, viviendo en ciudades submarinas que construyeron al principio de los tiempos 

A estas alturas y con esta información vuestro medidor de cthulismo debería haber saltado por los aires, pero ese todavía no es el punto. Con esta descripción los aboleth deberían ser máquinas de matar inteligentes, con poderes mentales y esclavos capaces de combatir por ellos, pero pensemos un poco más allá; siempre se ha dicho que el verdadero peligro moraba en la Infraoscuridad con los elfos oscuros, las drañas y demás compañía, pero las profundidades del mar con estas criaturas son sin duda el nivel más difícil. Siempre hay alguien que conoce las cavernas subterráneas, siempre hay alguien con quien negociar por un paso seguro, o algún objeto del que puedan tener necesidad, o un conflicto entre familias en el que los personajes pueden ser útiles como peones.

Bajo el agua, sin conflictos territoriales ni familiares, los aboleth se han convertido en las criaturas más peligrosas que se pueden encontrar, seres limitados por su propio medio. No tengo tanta carrera en aventuras que transcurran bajo el mar, pero por lo general suelo pensar en ellas como en carreras contrarreloj antes de que el McGuffin que permite que los jugadores no tengan necesidad de respirar oxígeno se agote, en un escenario que está más cerca de ser la superficie de otro planeta que parte del propio que pisan los PJ. Pensad en frío: el silencio que impera bajo el agua, la presión de las profundidades, las corrientes de agua que actúan desplazando a los PJ, la arena en suspensión (parte de estas descripciones están sacadas de Los Salones Anegados de Leviatán) y en cómo afecta esto a los personajes.

Una corriente de agua muy fuerte puede arrastrarlos, algo que en tierra firme posiblemente solo ocurriría con un huracán, la arena tarda más en posarse sobre la tierra, todas aquellas armas a distancia básicas como arco y flechas dejan de tener utilidad. El entorno en si está preparado para ser mortal, las criaturas submarinas a grandes profundidades son armas andantes y puede que las propias de los PJ o sus objetos dejen de ser útiles porque vamos a ver, ¿cómo se bebe una poción bajo el agua? Piensa en todo lo que harían normalmente y que deja de ser útil, y con eso el propio escenario pasa a obligarles a pensar distinto, a que tengan que trabajar juntos más cerca, moverse cuesta más, atacar cuesta más... Un escenario subacuático es el modo difícil del dungeoneo ya que ninguna de sus reglas están pensadas para ayudar.

Además ahora pensemos en los poderes psíquicos y en los esclavos. No sabemos muy bien cómo recogen a estos desdichados (¿naufragos? ¿marineros atraídos por supuestos "cantos de sirena"?) pero, ¿y si el alcance de sus poderes o de su influencia fuese superior al que los PJ se creen?

Imaginad poder recrear La Sombra sobre Innsmouth. Que un pueblo haya servido como harén de estos seres, dispuestos a colmarles de pesca a cambio de que sacrifiquen de forma regular a sus paisanos entregándoles a las aguas. No cuesta tanto establecer este paralelismo en tu campaña, y de hecho podrías hacerlo en casi cualquier juego de fantasía (GRR Martin lo hizo ya en Juego de Tronos), además de que los aboleth se consideran a si mismos anteriores a los dioses y por encima de ellos. Pensad en el odio irracional de ciertas civilizaciones, como los propios dothrakis, y alimentadlo con estas creencias.

Imaginad que Dagon, Hidra y los profundos tuvieran poderes psíquicos y mucha paciencia. ¿Y si además tuvieran una estructura? Nadie gobierna eternamente a base de esclavitud, ¿y si los aboleth funcionaran como patriarcas de clanes, con jerarquías entre ellos? ¿Y si abajo, en la oscuridad de las profundidades, hubiera un ejército preparándose para emerger en cualquier momento y tomar las ciudades costeras? ¿Qué otros monstruos tendrían como punta de lanza en esa guerra? ¿Y si la guerra ya ha empezado y en cada barco, en cada puerto, hay un espía de los aboleth tomando nota de lo que sucede en su ciudad?

Los aboleth, sus planes, sus monstruosas ciudades sumergidas y los tesoros que aguardan son un buen material de partida para una aventura de varias sesiones en las que quieras experimentar con algo distinto. Contrarreloj, un escenario radicalmente distinto al que suelen estar acostumbrados los personajes, un tesoro con gran potencial en manos de una raza que se menciona en los manuales como cuasi alienígena... Cualquier aventurero estaría deseoso de marchar, pero el que no tuviera miedo de lo que se fueran a encontrar solo podría tildarse de loco. Según el lore de Pathfinder los aboleth provocaron la caída de un gran meteorito cuando sus esclavos se alzaron en su contra, así que si una criatura denostada de los manuales de monstruos es capaz de hacer eso, quizá merezca la pena darle una oportunidad de sembrar el caos en tu mesa.

Tales de Mileto, uno de los primeros filósofos conocidos, llegó a la conclusión de que todo en su estado más primordial era agua. Estaba desacertado, pero estos monstruos representan esa filosofía cuasi al 100%.

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